jueves, 21 de mayo de 2015

CUANDO LA MENTE CALLA Y ESCUCHA

Cada mañana me levanto recordando a algunos qué día es, cada noche les recuerdo a otros qué día ha sido. Cada hora, trabajo, preparo trabajo, pienso en que debería estar trabajando, organizo, cuido,hago,...
Cuando el silencio se hace a mi alrededor, tengo que esperar a que mi mente calle. Si esto ocurre antes de que me venza el sueño, soy yo quien hablo y ella escucha. 
Le hablo de esos momentos en los que soy alumna y no maestra, alumna de mis maestros y de mis alumnos; le hablo de cuando dejo de ser a ratos madre para convertirme en hija; le cuento cómo mi sueño se convirtió en profesión y de cuando mi profesión se convirtió en mi puesto de trabajo, y de lo que me pagan al mes por vivir mi sueño; le recuerdo ese momento con café negro y chocolate, en el que solamente tenía que agitar mi cuchara, ya que los árboles crecían a mi alrededor sin necesidad que fuese yo quien los regara. 
Dulce lluvia violeta con la que la jacaranda me recuerda y felicita por mis buenos días y mis buenas noches.



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