Esta tarde un ruido golpeando mi ventana me sacó de mis quehaceres.
Una golondrina intentaba anidar en el tambor de mi persiana, pero la estrechez del hueco se lo impedía . Sin embargo ella, una y otra vez, intentaba entrar y se daba de pleno contra el cristal.
Ahora, ya de noche, fantaseo con la idea de que mi pequeña vecina me viene observando desde hace tiempo, sabe que mi persiana nunca se cierra, vigila cuando enciendo la luz cada mañana, sabe de mi gusto por los amaneceres y el aire limpio de la mañana.
¡Ay, golondrina ingenua! Lo que no sabes es que mi persiana está rota. Se la llevó un temporal de invierno, pero aún guardó los trozos detrás del armario.
Hagamos un trato: vuelve a intentarlo mañana y prometo quemar los trozos y no arreglarla.
De momento, esta noche, sigue rota y vacía.
Una golondrina intentaba anidar en el tambor de mi persiana, pero la estrechez del hueco se lo impedía . Sin embargo ella, una y otra vez, intentaba entrar y se daba de pleno contra el cristal.
Ahora, ya de noche, fantaseo con la idea de que mi pequeña vecina me viene observando desde hace tiempo, sabe que mi persiana nunca se cierra, vigila cuando enciendo la luz cada mañana, sabe de mi gusto por los amaneceres y el aire limpio de la mañana.
¡Ay, golondrina ingenua! Lo que no sabes es que mi persiana está rota. Se la llevó un temporal de invierno, pero aún guardó los trozos detrás del armario.
Hagamos un trato: vuelve a intentarlo mañana y prometo quemar los trozos y no arreglarla.
De momento, esta noche, sigue rota y vacía.
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