El infinito me ayudó a relativizar el tamaño de las cosas. El tamaño de mi barriga, el tamaño de un enfado, el tamaño de una amistad, el tamaño de una locura, el tamaño de una pasión , el tamaño del cañón de una pistola, el tamaño de una conexión , el tamaño de un recuerdo, el tamaño de una ilusión, el tamaño de una enfermedad, el tamaño de una canción ...
Aún siendo tanto y de de tanto tamaño, el infinito se lo merendó.
Y yo, comencé a caminar.

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