jueves, 14 de septiembre de 2017

EL HUECO

Como cada septiembre, paso ligero, prisa, ocupación, preocupación, cosas por terminar, cosas por empezar, ...
En mi retomado camino hacia el indispensable estrés, desde el principio noto un hueco.
Ayer por la mañana caí en la cuenta.
Esa dulce persona que, sentada en la acera, se preparaba para su jornada de mendicidad y sabía, sabia, de lo absurdo de correr para llegar como siempre al mismo sitio, ya no está.
De repente, ya no tengo mi : «Buenos días, qué guapa estás hoy» , ni mi temido:«Deja de fumar, que es muy malo»
Me da pena no haberlo echado de menos antes. Quizá la ausencia es de varios meses y no de solo 14 días, como yo la siento.
Solo me queda desear que ahora estés en un lugar mejor, o simplemente, en otra acera alegrando la mañana a otras personas, que pasan corriendo y no sabrán del valor de un «Buenos días» hasta que, como yo, no lo tengan.

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