sábado, 23 de septiembre de 2017

LEGADO

Una fecha, una cruz en el calendario. 
Doce años, un instante. 
La vida cambia tanto en doce años, un instante en el que todo sigue igual y todo es distinto.
La vida no cambia, crece. Pues lo importante no es la flor que no tarda en marchitarse, sino la semilla que dejó su energía de vida y lo que en ella se transmitió.
Una se llevo tu don de gentes, otra tu inteligencia, otra tu sentido del humor, otra tu carácter soñador y la última la mezcla verde, con tu otra mitad.

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